Sobre mí…

Yo soy cada palabra expresada en el blog, de cada publicación; soy cada pixel seleccionado consciente o inconscientemente de cada imagen subida para reflejar la realidad de los caballos que hoy forman parte de mi vida. No soy más que una simple mortal apasionada de los caballos, seres que despiertan en mí sentimientos ancestrales, que no puedo describir de dónde vienen porque lo desconozco, pero se que están ahí desde que tengo uso de razón.

A medida que voy escribiendo no solo conozco mejor a los caballos, sino que además me voy descubriendo a mí misma. Y como todo, ésto no deja de ser un proceso de constante evolución, por lo que aquello que he escrito hace un año, ya no tiene por qué reflejar mi actual realidad. Es un viaje atemporal, solo existe el presente, aunque en constante cambio, pues cada experiencia, cada sensación, cada silencio me hace seguir creciendo junto a ellos. Es un crecimiento conjunto, constante y continuo. 

Tatu y yo respetandonos unidos
Con Tatu detrás, respetándonos dentro de nuestra unidad.

¿Por qué el blog?

La idea surge de un sueño: creer en la posibilidad de una convivencia respetuosa y en igualdad de condiciones entre caballos y humanos. Aunque con esta actividad no pretendo vender nada, en el fondo, todos cuando damos a conocer al exterior una parte de nosotros mismos no hacemos otra cosa que “vender nuestros sueños”. Me permito dejar que las palabras salgan solas, intentando ser lo más transparente y fiel posible a mi sentir en mis experiencias con caballos.

Pipi y Yo en Santuario Wisnton primera visita 2014
Pipi, una yegua muy especial que ya no esta con nosotros en cuerpo, me ha demostrado que las cosas sí pueden ser diferentes, solo hay que creer en ello (primera visita a Winston en 2014).

Actualmente…

Este fuerte sentimiento por los caballos me ha llevado a ser hoy en día socia/ voluntaria en el Santuario Winston (nombrado muchas veces en mi blog 🙂 ). La labor del santuario es rescatar y acoger casos de caballos maltratados o abandonados. Estos seres encuentran en él un remanso de paz donde poder ser libres de explotación o uso para cualquier fin: la idea es que ellos puedan disfrutar de su vida por lo que realmente son; Caballos.

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De derecha a izquierda: Bartola y Odín, su retoño, en el Santuario Winston (Ávila).

Gracias a realizar cursos de doma natural y manejo de caballos, basados en la no violencia, en una comunicación y diálogo respetuoso entre caballo y humano, me atreví a ponerme en contacto con ellos para aportar mi granito de arena en una labor tan noble como es devolver la libertad y la dignidad a seres que un día lo habían perdido todo.

La mayoría de estos caballos presentan muchos traumas, muchos miedos por el maltrato que sufrieron en su pasado: tengo que decir que son mis mayores maestros, me están enseñando a ser consciente de mi actitud y a ser responsable de cada decisión que tomo con ellos. En definitiva, me están dando las herramientas para aumentar la confianza en mí misma, en ellos y en el crecimiento muto.

Sipirit susurrandome al oido
Spirit, un caballo desconfiado, me susurra al oído la manera de conectarnos sin necesidad de invadirnos.

Cada día me demuestran lo infinitamente sensibles, inteligentes y conscientes que son de todo lo que les rodea y de sí mismos. Me están enseñando a reconectar, a despertar mi niña interior  y a jugar con ella.

Es curioso como yo habiendo buscado ayudarlos a ellos, me han terminado ayudando ellos a mí.

Daniela Cerquetti

Foto portada: Horses by Paula Barco – photo&design

 

 

 

 

 

 

 

 

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